Sinopsis
Una de las tareas sacerdotales más importantes es el ministerio de la Confesión. Como es bien sabido, la Confesión, también llamada sacramento de la Penitencia, de la Reconciliación o del Perdón, no es una invención de la Iglesia. El propio Jesús confió a los apóstoles el perdón de los pecados la noche de Pascua, cuando les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20, 22-23).
A través de una lista alfabética de palabras relacionadas con el sacramento de la Reconciliación, el autor presenta en este volumen el perfil de un buen confesor.
Sin embargo, estas páginas pretenden dirigirse no solo a los sacerdotes, sino a todos los fieles que buscan orientación para su vida cristiana, con la esperanza de que puedan redescubrir la belleza de este sacramento.