Sinopsis
El que piense que la oración individual y comunitaria de los cristianos necesita renovarse por dentro en sus contenidos se interroga: ¿Cuál es la característica específica de la oración cristiana? ¿Por qué un largo grupo de cristianos siente un malestar o un vacío ante ciertas prácticas de oración? ¿La oración de petición tiene fundamento bíblico? ¿Es correcto quejarse de que Dios no atiende la oración? ¿Cómo decir a Dios «Padre nuestro» en una sociedad que necesita de padres (no de progenitor A y de progenitor B) y es dirigida por fuerzas impersonales (el imperio diabólico de la comercialización de las armas bélicas, las fake news o noticias construidas y manipuladas al servicio de intereses maléficos, la dictadura de los mercados sin rostro…), como es la de hoy? ¿Qué conexión existe entre el «pedid» y el «recibiréis» de Jesús? ¿Cómo se puede armonizar la eficacia de la oración garantizada por Jesús con la general insatisfacción de los orantes cristianos que no ven su oración atendida? ¿Cuál el provecho de la oración cristiana en la solución de los pequeños o grandes problemas diarios?