Sinopsis
La controversia inacabable que rodea a la figura del Siervo de Dios Dom Hélder Cámara, la indignación que provoca su figura en el conservadurismo llamado católico por su denuncia de la miseria y sus señalamientos al capitalismo, el olvido de su persona por parte de los viejos aduladores del llamado progresismo católico a causa, precisamente, de su lealtad eclesial, no empañan el universalismo de su corazón. Situado en un terreno de frontera, cuando las rupturas cristianas con viejas servidumbres y estereotipos traían, a la vez, desviaciones y profecías (incluso a veces en las mismas personas), su vida y su pensamiento reflejan, sencillamente, fe en Jesucristo y el Amor de Dios... Dom Hélder Cámara no fue comunista, denunció explícitamente al comunismo por su opresión y sus crímenes. No fue guerrillero, fue condenador de toda violencia, incluida la de respuesta a la violencia del poder. Fue precursor de la noviolencia espiritual y activa