Sinopsis
Este libro se fundamenta en muchas proposiciones evangélicas. Pero no trata de religión, sino sólo de la filosofía político-social derivada de los principios cristianos. Algunos preceptos religiosos imponen consecuencias en la vida social (no robar, no matar…); otros no, pero contienen criterios, como libertad o responsabilidad, que no podemos considerar sólo en nuestra relación con Dios, sino también en nuestra relación con los hombres.
De ahí, segregada y separada de la religión, nace una cultura o filosofía que, conocida como humanismo cristiano, ha configurado la civilización occidental. ¿O acaso no es verdad que la Declaración Universal de los Derechos Humanos es en un 90% la traslación laica de estos principios?
Más allá del campo religioso, el autor destaca cómo muchos y grandes pensadores no creyentes afirman que, aun en nuestros tiempos secularizados, seguimos dentro de esa cultura cristiana, la filosofía más extendida del mundo. Un pensamiento que, no sólo por su origen, sino también por su vinculación con las leyes de la naturaleza, propicia sin duda una mejora social. Tan sólo necesitamos recordarlo, desarrollarlo, actualizarlo y propagarlo para que funde un futuro positivo, alejado de los extremismos.
El autor explicita las consecuencias del humanismo cristiano en los campos más sensibles de la vida y demuestra su coherencia interna.