Sinopsis
Las Santas Escrituras dicen muy claramente que todos los cristianos son llamados a la santidad y el concilio Vaticano II ha recordado esta exigencia de la vocación cristiana. Sin embargo, muchos cristianos no están convencidos, creyendo demasiado a menudo que la santidad está reservada a un pequeño grupo de privilegiados. Otros empiezan a creerlo, pero se desaniman rápidamente después de algunos años de esfuerzos aparentemente inútiles.
Es, por tanto, importante observar de cerca lo que las Santas Escrituras dicen acerca de la llamada a la santidad. Desde el Antiguo Testamento, Dios le pide a Abraham que ande en su presencia y sea perfecto, exhorta a Israel a ser un pueblo santo. Esta exigencia de santidad se va precisando progresivamente en la Biblia y se confirma en el Nuevo Testamento.
Es, sin embargo, necesario tener una justa comprensión de la vocación cristiana a la santidad para evitar posibles equívocos. También es importante conocer los peligros más comunes que encontramos en el camino hacia la santidad, para evitarlos mejor y seguir nuestra vía hasta el final.