Sinopsis
No deja de asombrar el inusitado interés que despierta hoy el tema del pecado. El esclarecimiento del sentido del pecado entra cada vez más a formar parte de la demanda teológica y pastoral. Tan insistente reiteración invita a a pensar que no se trata de una simple anécdota irrelevante y casual. Para la mayoría de nuestros contemporáneos el pecado constituye un objeto de museo: un concepto sin sentido práctico actual, una vivencia trasnochada, una jaula de prohibiciones ya vacía. Más allá de cualquier rechazo o deformación, el pecado responde siempre a la más triste experiencia cotidiana de negatividad y oscuridad de la existencia. Llama la atención el desamparo en que manifiestan encontrarse algunos cristianos ante el tema. Expresan la sensación de hallarse ante algo escurridizo y oscuro. Entre el "todo es pecado" y el "ya no hay pecado", el autor nos lleva a descubrir el sentido cristiano del pecado.